Laboran en la informalidad 30 millones de mexicanos ante precarización de empleos y bajos salarios

Redacción

En México la población económicamente activa es de 54 millones 68 mil 791 personas, de las cuales 30 millones 500 mil trabajan en la informalidad, 21 millones 668 mil 791 tienen un empleo formal y un millón 900 mil es población desocupada. Ante tal situación, no podemos ser ajenos a los desafíos que enfrentan día a día los trabajadores en los espacios públicos, afirmó la diputada María Rosete (PES).

Durante el foro “Los derechos humanos de los trabajadores en el espacio público”, señaló que ésta es una actividad honesta que las autoridades de gobierno han querido aniquilar, pero no hablan de proyectos alternativos para emplear a estas personas.

Mencionó que cifras oficiales indican que el comercio en el espacio público aporta más del 23 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); es decir, que de cada 100 pesos generados 24 provienen del 58 por ciento de empleos informales y 76 pesos del 42 por ciento que representan los trabajadores formales.

Destacó que si no se crea un círculo virtuoso entre todos los sectores involucrados en el comercio no establecido, “seguiremos teniendo ordenamientos jurídicos represivos y punitivos, la continua violación de los derechos humanos, corrupción a niveles alarmantes y la acelerada descomposición del tejido social por falta de oportunidades”.

Se pronunció por reformar los artículos 5° y 123 de la Constitución Política para establecer la figura legal del trabajador en el espacio público, normar y regular sus actividades por medio de leyes secundarias en la materia, y transitar hacia la inclusión de los empleados informales para hacerlos partícipes del desarrollo del país.

Dijo que mientras estos trabajadores no sean reconocidos como actores legítimos, cualquier intento por regularizarlo es infructuoso, porque “aunque son una realidad, en la ley no existen”. Propuso establecer en el artículo 123 constitucional el Apartado C para integrar todos los derechos y obligaciones que deban regir para este sector.

Enfatizó que si se carece de trabajo formal o el salario es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, se busca cómo obtener recursos para sobrevivir: como el autoempleo, la migración a países con mejores oportunidades y “algunos eligen dedicarse o unirse a la delincuencia”.

A eso se agrega la calidad de los puestos, los cuales, de acuerdo con el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el 31. 44 por ciento pagaban hasta dos salarios mínimos, el 23.29 por ciento era de hasta tres salarios mínimos, el 17.53 por ciento percibía uno y el 14.81 por ciento entre tres y cinco sueldos básicos y sólo el 5.37 por ciento más de cinco, mientras que el 7.57 por ciento no percibió ingresos en 2017.

Indicó que el crecimiento de la población y el lento desarrollo del país ha superado la oferta de empleos y no prevé que esta tendencia disminuya, por lo que continuará el aumento de la economía en el espacio público, ante el pronóstico del Banco de México de una expectativa de crecimiento de entre 1.1 y 2.1 por ciento a 0.8 y 1.8 por ciento para el presente año.  

“Con estos escenarios de desarrollo será difícil crear los empleos necesarios con salarios que requiera la población para tener una vida digna, por lo que es urgente ver las alternativas, analizarlas y consensuarlas para demostrar que el comercio en la vía pública no es un crimen, sino una opción de vida y derecho”.

La diputada Olga Juliana Elizondo Guerra, coordinadora del grupo parlamentario del PES, afirmó que el comercio en el espacio público debe ser reconocido como un trabajo formal digno, decoroso y honrado para que los comerciantes gocen de seguridad social, acceso a vivienda, servicios de salud pública, a una pensión y a instrumentos de crédito, igual que los empleados del sector formal.

Agregó que esta actividad es fuente generadora de empleo y dispensadora de recursos, que emplea a la mitad de la población económicamente activa y no ha sido apreciada ni valorada, pero que constituye una alternativa para el sustento familiar.

Destacó que el desempleo, la baja calidad del mercado de trabajo y la precarización de los salarios, motivan el desarrollo del comercio en los espacios públicos y generan la búsqueda de alternativas. Esta forma de autoempleo responde a la poca oferta laboral del sector formal, que exige escolaridad y experiencia mínima y mantiene la inflexibilidad de horarios, que afecta la conciliación del trabajo con la vida familiar.

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